«Condenamos enérgicamente este atroz crimen, que ha causado víctimas humanas», ha manifestado la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajarova.
Las autoridades rusas han condenado el ataque perpetrado este sábado por las fuerzas de Estados Unidos e Israel en las inmediaciones de la planta nuclear de Bushehr, donde trabajaban al menos 200 nacionales rusos, en un bombardeo que se ha saldado con al menos un fallecido.
«De hecho, han destrozado su anterior reputación en materia de no proliferación nuclear y seguridad nuclear y física, demostrando que no respetan ninguna norma o restricción», ha apostillado Zajarova antes de reclamar «una evaluación imparcial y exigente».
Entretanto, la portavoz de Exteriores rusa ha señalado que Moscú hará todo lo posible para poner la situación de la central nuclear de Bushehr en el foco de «la comunidad internacional y del público mundial». «Se acerca cada vez más a un punto peligroso. Aún se puede evitar lo peor, pero para ello es necesario que cesen inmediatamente los ataques a las instalaciones nucleares en Irán, incluida la central nuclear de Bushehr», ha advertido.
La primera remesa de empleados de Rosatom evacuados de la central nuclear de Bushehr han sido distribuidos en autobuses rumbo a la frontera con Armenia. Se espera que los procedimientos hayan terminado en un plazo «de dos a tres días».
El ataque a Busehr ha tenido lugar en torno a las 08.30 de esta mañana, hora local (las 06.30 en España peninsular y Baleares), cuando un proyectil impactó «cerca» de una valla de seguridad. Como consecuencia del bombardeo, un empleado de planta ha fallecido en el acto, sin que se hayan reportado fugas de radiación por el momento.
Las autoridades iraníes han destacado que la central está en funcionamiento y, «debido a la presencia de cantidades significativas de materiales radiactivos, cualquier daño grave podría suponer el riesgo de un accidente nuclear de gran magnitud».



